Los dirigentes de la oposición velan las armas electorales con mayor entusiasmo que hace seis meses. Es que cada encuesta que se revela abre la esperanza concreta de que finalmente Mauricio Macri no consiga su reelección. Claro que la gran apuesta de cada precandidato es pasar el filtro de las PASO del 11 de agosto y luego el 27 de octubre conseguir la reválida para lo que se proyecta será un casi seguro balotaje entre Macri y un candidato opositor.

En el peronismo y el kirchnerismo se frotan las manos. Auguran que la situación económica angustiante que viven los sectores populares y la clase media argentina es irreversible, y que ni siquiera la búsqueda de alivio por parte del Gobierno con el congelamiento de precios y la fuerte intervención en el mercado de cambios, harán menguar el malhumor social de cara a las PASO de agosto.

Así las cosas, son varios los que otean las cartas (propias y ajenas) con la esperanza de lograr una fórmula que consiga derrotar a Cambiemos. Paradojas de la política vernácula, el “cambio” se ha levantado comoleitmotiv de la oposición para remarcar el objetivo de destronar a Macri.

“En estas elecciones el cierre de listas será para el infarto. Recién el 22 de junio a la medianoche vamos a saber cómo vamos a jugar”, cuenta un armador del peronismo con varias batallas en el lomo. Es que en 49 días vencerá el plazo establecido en el cronograma electoral para presentar las listas de candidatos, mientras que 10 días antes se habrán conocido las alianzas electorales.

El impostado llamado al diálogo del Gobierno en medio de la crisis económica y el fragor electoral, terminó por decantar varias posiciones dentro del peronismo y del kirchnerismo, y probablemente se convierta en un factor determinante para aglutinar a los dirigentes en distintas ofertas electorales.

Rápido de reflejos, Sergio Massa, quien el lunes 29 de abril había pedido a Macri una amplia convocatoria a la oposición para una mesa de diálogo, tomó el decálogo propuesto por el Gobierno como un “panfleto” y lo rechazó in límine para insistir con sus propios 10 puntos presentados a principios de abril para un eventual gobierno suyo.

Pero además de insistir con sus ejes de compromiso gubernamentales, el ex intendente de Tigre volvió a pedir que la convocatoria del Gobierno incluya a Unidad Ciudadana. Entonces, si bien Massa es precandidato por Alternativa Federal, se desmarcó de los otros postulantes del espacio Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto. El actual gobernador de Salta se escudó en “la necesidad de diálogo” para seguir mostrándose como un peronista racional, y Pichetto se mantuvo haciendo equilibrio entre su sentido de pertenencia partidaria y su acercamiento a la Casa Rosada, por lo que le bajó el tono a su apoyo al decálogo oficialista.

Las huestes cristinistas festejan el acuerdo lanzado por el Gobierno porque “se va a ver quién realmente quiere otro proyecto para la Argentina”. Alberto Fernández, quien oficia de una especie de canciller de Cristina, rápidamente aclaró que la convocatoria de la Casa Rosada no incluía a la ex presidenta. “No esperábamos que nos convocaran. Cuando vimos los 10 puntos nos dimos cuenta cual era el sentido. Es otra maniobra del gobierno, que intentan definir quienes son los buenos y los malos. Pero son los ciudadanos los que deben definir”, sostuvo en declaraciones radiales.

Otros precandidatos que también rechazaron por “absurdo” el acuerdo propuesto por el Gobierno fueron los ex gobernadores de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli y Felipe Solá, reafirmando su cercanía al kirchnerismo. Claro que la situación de ambos es bien distinta. Scioli padece el destrato del kirchnerismo duro aunque se empeñe en mostrase como un hombre de Unidad Ciudadana, mientras que Solá mantiene un diálogo más fluido.

Por su parte, Roberto Lavagna se mantiene firme en su decisión de ser un candidato de unidad que sume a distintos espacios, y es por eso que rechazó el llamado del Gobierno y presentó sus propios 10 puntos para “un gobierno de unidad” con el respaldo de dirigentes como Margarita Stolbizer, del GEN; Ricardo Alfonsín, de la UCR y el gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, tal como explicó el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner.

Con estos posicionamientos los movimientos en el tablero electoral, ahora pasan por esperar las dos jugadas más importantes: la de Macri y la de Cristina. Si bien en la mesa chica de Macri se encargan de repetir que no existe el Plan B y que el presidente irá por la reelección, en la oposición hay quienes quieren ver la presentación de la lista ante la justicia electoral. En el caso de Cristina su postulación o no será determinante para ordenar a los precandidatos K.

“Sinceramente no es un libro, es un diagnóstico y un pronóstico para la Argentina”, dicen dentro del cristinismo dejando en claro que al lanzamiento como candidata presidencial de Cristina solamente le falta el formalismo de anunciarlo. Entonces, ¿qué pasa si Cristina es candidata?

Hay varias opciones, aunque la “rosca política” promete que el final se asemeje más a la saga literaria “Elige tu propia aventura”. Veamos algunas de las opciones. Massa se mantiene dentro de Alternativa Federal aunque mantiene contacto fluido con Cristina y aboga por un peronismo ampliado que incluya al kirchnerismo y a espacios progresistas, lo que lo lleva a chocar con sus propios compañeros y con Sltolbizer. Habrá que ver si finalmente esa cercanía lo lleva a aceptar condiciones de la ex presidenta o si prefiere ir a la PASO en Alternativa Federal para ganarse el derecho a las elecciones generales del 27 de octubre. En tanto, que Urtubey y Pichetto insisten en competir en la PASO y ponen como límite de los acuerdos a Cristina.

Por su parte, el precandidato de Red por Argentina, realizó un acto el 1 de mayo para conmemorar el Día del Trabajador en el que logró una convocatorio ampliada del que participaron el diputado matancero y organizador del encuentro, Fernando Asencio, además de los diputados Facundo Moyano y Daniel Arroyo, más los concejales que integran el bloque de Red por Argentina en La Matanza, Héctor Mantello y Ricardo Valdez. Allí, Solá aseguró que “el límite no es Cristina, sino Macri”. Así las cosas, en su entorno aseguran que Solá “es garantía de diálogo y de adhesión”. Si bien reconocen que tienen ambiciones políticas, afirman que si Cristina es candidata Solá bajará su precandidatura, y no fantasean con que finalmente comparta fórmula presidencial o bien sea candidato a gobernador por Buenos Aires. “En todo caso que Daniel (Scioli) vaya a la interna”, señalan. Justamente, habrá que ver que hace el propio Scioli en caso de que Cristina sea candidata. Para algunos se prestará al juego de las PASO, mientras que para otros declinará también su postulación para dejar a la ex presidenta como la candidata única de Unidad Ciudadana.

Mientras tanto, en los distintos sectores en pugna hay otra coincidencia: “si nos confiamos en que ya ganamos guiándonos por las encuestas, estamos al horno”, aseguran los distintos armadores territoriales. “Por ahora gana Macri”, dicen como un lema de campaña para mantener la guardia alta mientras se define la opción más competitiva para competir contra Macri, a quien todavía lo ven como un candidato competitivo.

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