La sesión parlamentaria para tratar la reforma del sistema de jubilaciones fue cancelada después de que el oficialismo aceptase aplazarla por los graves disturbios generados dentro y fuera de la Cámara por el rechazo de la oposición y los sindicatos al proyecto.

«Como nosotros rechazamos la violencia yo le pido al señor presidente que levante esta sesión escandalosa», expresó al titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, en medio del acalorado pleno, la diputada oficialista Elisa ‘Lilita’ Carrió.

Finalmente, Monzó aceptó levantar la sesión, a pesar de haber determinado, 45 minutos antes, que podía celebrarse por contar con la presencia de la mitad más uno (124) del total de legisladores, 257, algo que había empeorado aún más el ambiente, con gritos e insultos de los diputados opositores, por considerar que había pasado la hora prevista de comienzo.

El pleno en la Cámara de Diputados necesitaba contar con la presencia de la mitad más uno (124) del total de legisladores, 257, para obtener el quórum necesario para celebrarse, y cuando la asistencia llegó a esa cifra, aún media hora más tarde de la hora prevista de comienzo, el presidente de la Cámara, el oficialista Emilio Monzó, dio por comenzada la sesión ante gritos y reproches de parte de gran parte de diputados.

Antes y mientras se desarrollaban los problemas dentro del recinto, graves incidentes se registraban en la plaza donde se ubica el Congreso, cuando agentes de Gendarmería y de la Policía seguían arrojando gases lacrimógenos ante los manifestantes, que fueron convocados por las principales organizaciones sindicales y que dejaron, según la oposición, varios diputados heridos.

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