Un paseo y una sesión de fotos para Instagram se convirtió en la larga escena de una película de terror. Los amigos Lucas Monteros Herrera (20) y Fernando Baunalyiban camino a la Hostería Municipal de Tafí Viejo, pero antes de llegar se tentaron con entrar a una vieja y conocida casa abandonada de la zona a tomarse unas fotos. La aventura terminó con Lucas ensangrentado, con tres puntos en la cabeza.

Lucas fue asistido en la Hostería de Tafí Viejo, donde recibió primeros auxilios. Foto enviada por Lucas Monteros.

La casa abandonada está a metros del acceso de la Hostería Atahualpa Yupanqui.

«Con un amigo íbamos camino a la hostería, el viernes. Antes de llegar hay una casa abandonada, donde mucha gente va a sacarse fotos, porque hay lindos paisajes. De hecho, cuando nosotros llegamos, había un grupo de señoras turistas sacándose fotos. Ellas se fueron y nos quedamos nosotros dos», relata Lucas a LA GACETA.

Alrededor de 15 minutos cuenta el joven que estuvieron recorriendo y tomando imágenes en la parte superior de la casa. Cuando estaban dispuestos a seguir camino, Fernando propuso bajar al subsuelo de la casa, donde todo se puso oscuro.

«Ahí abajo habremos estado unos 10 minutos más y nos sacamos algunas fotos. Ya cuando estábamos por subir la escalera para irnos aparece un hombre, unos escalones más arriba. Tenía un machete en la mano, vestimenta medio zaparrastrosa, y una campera con la que se tapaba parte de la cara. Habrá tenido unos 30 años. Nos asustamos, pero pensamos que era un cuidador», recuerda Lucas, que terminó con la herida en la cabeza.

Según su relato, el agresor les preguntó qué hacían ahí y de dónde eran. Ellos le respondieron y él les ordenó que se pusieran de rodillas. Fernando accedió en el acto, pero Lucas se quedó inmovilizado por el miedo.

«Como yo no reaccionaba, él agarró un cascote y con toda puntería me lo tiró a la cabeza. Ahí sí, caí de rodillas, shockeado y confundido, y vi que me salía muchísima sangre. Estando en el piso me pegó con el mango del machete en el mismo lugar de la herida. Eso me contó mi amigo, porque yo estaba desorientado», detalla.

La casa es un hito arquitectónico de Tafí Viejo y fetiche de fotógrafos aficionados. Foto de Facundo Pimentel enviada por Lucas Monteros.

Después de los golpes, gritos y amenazas, el agresor les robó los celulares y les exigía que les dieran las billeteras y las mochilas, pero finalmente se fue. También, cuenta Lucas, conversaba con alguien que supuestamente lo esperaba en la planta baja, pero ellos no lo vieron. Luego se fue.

Agarró un cascote y con toda puntería me lo tiró a la cabeza. Ahí sí, caí de rodillas, entre shockeado y confundido, y vi que me salía muchísima sangre

«Nos quedamos un rato, muertos de miedo, no queríamos subir porque pensábamos que seguirían ahí. Logramos salir a la calle y en la entrada de la Hostería paró una mujer que iba en auto y nos preguntó qué había pasado. Yo seguí hasta el hotel y ahí me atendieron para pararme la sangre. Después llegó la Policía y nos trasladó primero a la Policlínica de Tafí Viejo y después a la Comisaría a hacer la denuncia», puntualizó Lucas.

Hasta el momento, según el joven, no ha sido convocado a ratificar la denuncia.

«Contamos en las redes sociales lo que nos pasó y recibimos muestras de apoyo, pero también hubo gente que nos culpó a nosotros de lo que nos pasó. Entiendo que no es la mejor idea meterse a una casa abandonada, pero eso no justifica tremenda agresión. Además, como dijimos, es una casa que visitan incluso los turistas para sacarse fotos», finalizó.

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