¿Te quedas en blanco en un examen? Cómo evitarlo

Has llegado a la prueba y, de pronto, te quedas con la mente en blanco. Meses de preparación que acaban en un bloqueo mental a la hora del examen. La PAU o Selectividad, las oposiciones o una entrevista de trabajo –cualquier evaluación con mucha expectativa de por medio– es el escenario perfecto para lo que los expertos llaman “ansiedad de evaluación”.

Este tipo de ansiedad surge comúnmente “cuando la persona percibe que la valoración de su capacidad será negativa y el miedo al fracaso provoca que no pueda ver más allá de las posibles consecuencias negativas, por lo que se bloquea”.

Es normal que muchos estudiantes experimenten algún tipo de ansiedad durante el periodo de exámenes. Sin embargo, no todos ellos sufren ansiedad de evaluación propiamente dicha.

“Aunque la ansiedad es una reacción natural ante las pruebas, normalmente, es ocasional y limitada. Cuando se desborda y es constante, el rendimiento cognitivo e inclusive el motor se atrofian”. En este caso, esta situación puede manifestarse con más severidad, a través de ataques de ansiedad o la mencionada ansiedad de evaluación.

Hay características personales que pueden facilitar la aparición de los bloqueos en los exámenes: una personalidad perfeccionista, baja autoestima o un exceso de expectativas y de exigencias (tanto propia como de la familia y profesores). Que la persona sufre fobia social o ansiedad patológica pueden ser factores que influyan, aunque no son determinantes. La edad tampoco parece un factor relevante, ya que puede darse tanto entre jóvenes como en adultos.

El problema no tiene tanto que ver con la dificultad de la prueba, sino con “cómo la afronta la persona”. Conviene tratarlo a tiempo, ya que a menudo la ansiedad de evaluación puede tener efectos más allá de la prueba concreta: “A partir de un episodio de mente en blanco, la persona puede evitar a toda costa presentarse a otro examen”.

¿Cómo evitar la ansiedad de evaluación?

Frente a la perspectiva de una prueba se debe evitar estudiar durante tiempos prolongados sin dejar espacio para el ocio y el descanso: “El síndrome de sobreentrenamiento es cuando tu cerebro está tan cansado que, por más que sigas estudiando, ya no rinde la parte cognitiva”. El síndrome puede afectar el desempeño el día de la prueba, al bloquearse los accesos a los canales del conocimiento adquirido.

Imaginarse el día del examen y evaluar el nivel de ansiedad que te provoca es un ejercicio que debe ser parte de la estrategia de estudio, según sugieren los psicólogos. Si los pensamientos negativos y la ansiedad son excesivos durante ese ejercicio, se debe consultar a un terapeuta. Además, sugiere que se hable con colegas sobre los miedos para evitar la sensación de aislamiento.

Durante la prueba también existen formas para relajarse y evitar el episodio de la mente en blanco. ¿Una solución? Respirar: “Previo a la prueba yo recomiendo que se aprendan y practiquen ejercicios de relajación como la respiración abdominal. Si la ansiedad se sale de control podes hacerlos durante el examen y te ayudarán a aclararte. Nadie se dará cuenta y podrás rebajar la ansiedad”.

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