La devaluación del peso, el incremento de las tasas de interés y el freno en la economía se han convertido en un cóctel difícil para el manejo financiero de cualquier empresa. El mercado de tarjetas de crédito regional no estuvo exento de esta tendencia. Sin embargo, el presidente de Sucrédito, Jorge Luis Blanco, afirmó que esa compañía “ha tomado los recaudos necesarios para fondearse” e incluso “tiene asegurado el financiamiento de este año y hasta 2019”. El ejecutivo habló con el fin de llevar tranquilidad a los comerciantes que acompañan al plástico y a los más de 200.000 usuarios que requieren del financiamiento de la empresa que opera en 12 sucursales instaladas en Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero.

Blanco indicó que la empresa que dirige está “claramente ordenada y que, por esa razón, los comercios adheridos a sus sistemas ofrecen financiamiento de entre seis cuotas sin interés y hasta 18, de acuerdo con el rubro”. Señaló que la clave de este estado actual de la empresa emisora de tarjetas está en haber diversificado el financiamiento, con apoyo de bancos. En este aspecto, el presidente de la empresa puntualizó que se han emitido 17 series de fideicomiso, con buena respuesta del mercado. “Se están cumpliendo los procedimientos internos de calificación de créditos adecuadamente, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV)”, remarcó.

En Sucrédito trabajan 280 personas de forma directa e indirectamente un millar más, con un sistema de financiamiento que incluye a 20.000 comercios en la región. “Está asegurada la financiación a nuestros 200.000 clientes, que también pueden acceder a adelantos en efectivo. Nuestro compromiso es fuerte no sólo con nuestros clientes externos, sino también con los internos, con los empleados que día a día desempeñan sus actividades para consolidar a la empresa”, acotó Blanco.

Las compañías emisoras de tarjetas regionales ocupan un segmento importante para el financiamiento de las familias que, por una cuestión de ingresos, no pueden acceder a otras herramientas de crédito tradicionales. “Más allá del negocio propio de este tipo de empresas, hay por detrás un fin popular, de cubrir las necesidades de una franja social importante, con el apoyo de los comercios que aceptan la tarjeta”, remarcó Blanco.

Según el ejecutivo, la “visión de futuro de la compañía inspira el presente de una tarjeta que tiene solidez, más allá de que transitamos un momento difícil para la economía del país”.

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