Se sabe que los árboles respiran, es decir, que absorben dióxido de carbono y le devuelven oxígeno al aire, pero un bosque de Canadá fue un escenario casi mágico cuando incluso el suelo se hinchó como si fuesen los pulmones de la tierra.

El episodio ocurrió el martes 16 de octubre en el bosque de Sacre Coeur, en Quebec, Canadá, durante una tormenta en la que el viento casi tumba los delgados troncos de los árboles, informó el sitio The Weather Network.

Lejos de ser una rareza, el fenómeno suele ocurrir cuando el suelo “se satura y se afloja la cohesión de la tierra con las raíces”, explicó el arbolista Mark Vanderwouw, de Newmarket, Ontario.

“En el video el viento trata de tumbar los árboles y la fuerza se transfiere a las raíces. La tierra empieza a tironear”, razonó el especialista sobre el efecto de inhalación y exhalación durante la tormenta.

“Si el viento hubiese sido más fuerte o si hubiese durado más tiempo, las raíces se habrían empezado a romper y algunos de los árboles habrían caído”, explicó.

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