El escándalo por la filtración de las escuchas entre la ex presidenta Cristina Kirchner y su secretario Oscar Parrilli sigue abriendo grietas en la Justicia. Horacio Rosatti, uno de los integrantes de la Corte que llegó con el actual Gobierno, buscó despegarse de la polémica y pidió control del Congreso.

El ex ministro de Justicia de Kirchner, que mantiene una dura interna con el presidente del Máximo Tribunal, Ricardo Lorenzetti, aseguró este lunes que «ese problema ya estaba comprado cuando yo llegué». Y reclamó: «En cualquier caso, acá lo importante es el control del Congreso».

En el mismo programa en el que periodista Carlos Pagni cuestionó a Mirtha Legrand por llevar a su última cena a Natacha Jaitt (que hizo denuncias explosivas por el caso de abuso de menores), Rosatti aseguró que «es fuertemente cuestionable lo que está pasando», en referencia a la filtración de los audios.

Las escuchas están actualmente a cargo del Poder Judicial, luego de que el presidente Mauricio Macri decidiera correrlas de la órbita del Ministerio Público Fiscal, que hasta hace unos meses manejaba la ultra K Alejandra Gils Carbó. Y es un juez cercano a Lorenzetti, Martín Irurzun, quien debe controlarlas ahora.

También las sospechas salpican el magistrado Ariel Lijo, quien había ordenado intervenir los teléfonos de Parrilli cuando lo investigaba por su presunta responsabilidad en la fuga de Ibar Esteban Pérez Corradi en el marco de la causa de la efedrina.

Desde un sector de la Justicia, claro, tiran la pelota para otro campo y apuntan a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que conduce Gustavo Arribas -amigo de Macri-, por donde también pasaron las grabaciones.

La Corte, preocupada por el descontento cada vez más público sobre el accionar de la Justicia y en una pelea abierta con el Gobierno para ver quién encabeza eventuales reformas, ya les pidió explicaciones a Lijo y a Arribas sobre el tema. También a Irurzun y a la Comisión Bicameral del Congreso que debe controlar a los organismos de inteligencia.

«Acá tiene que haber control institucional sobre las escuchas, estén en el Poder Judicial o en el Ministerio Público Fiscal, como estaba antes. Parece razonable que esté en alguno de los dos ámbitos, aquellos que llevan adelante la investigación o aquellos que juzgan», señaló Rosatti.

Pero advirtió: «Ahora, nada es garantía de nada y es muy condenable, fuertemente condenable lo que está pasando respecto de las filtraciones, la divulgación. No la divulgación en términos del periodista. El periodista hace bien, cuando he llamado a aclarar se ampara en una cláusula que nosotros colocamos en la reforma del 94, artículo 43, cuando habla del secreto de las fuentes de información. El problema está en la filtración. ¿De dónde viene la filtración? Y ahí entramos en un circuito sumamente peligroso».

Respecto al futuro de las escuchas, el juez opinó que «si llegado el momento, el Poder Judicial no está en condiciones de mantener esto con la debida garantía, esto lo planteará y deberá ir probablemente al Ministerio Público Fiscal o bajo otras condiciones a una agencia externa a los tres poderes del estado, con autonomía funcional y control siempre del Congreso».

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