Parece una historia sacada de un libro de ficción, pero es real. Ocurrió este domingo en el Centro Penitenciario de Asturias, en España. Uno de sus presos había aparecido muerto en su celda a primera hora de la mañana y su cuerpo, que no mostraba aparentes signos de violencia, fue introducido en una bolsa y trasladado al Instituto de Medicina Legal.

Cuando los médicos forenses se disponían a practicar la autopsia se dieron cuenta de que el fallecido, en realidad, no lo estaba.

Según publica La Voz de Asturias, los funcionarios de la prisión de Oviedo se dieron cuenta de que faltaba un recluso a las 8 de la mañana del domingo, en el momento de recuento habitual. Al acudir a su celda, lo encontraron en una silla, en aparente estado de inconsciencia. El día anterior se había encontrado indispuesto. Alertaron a los servicios médicos del centro y estos determinaron que el hombre había fallecido.

Inmediatamente después se activó el protocolo habitual, avisando al juzgado de guardia y su titular acordó que se procediera al levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto de Medicina Legal de Oviedo para practicar la autopsia, mientras de forma simultánea se procedía a avisar a la familia para comunicarle su muerte.

El ronquido en la mesa de autopsias lo salvó. Ya tenía hasta las marcas en el cuerpo pintadas listas para abrirlo.

Una ambulancia lo trasladó de inmediato al Hospital Universitario Central de Asturias, donde permanece internado custodiado por la Policía. Ahora, una investigación tratará de esclarecer lo ocurrido.

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