En el marco de la iniciativa, autoridades entregaron equipamiento tecnológico en la Escuela Secundaria Crucero Belgrano.

“Planea” apunta a poner en marcha una educación inclusiva y de calidad que forme a los adolescentes en saberes y habilidades críticas para su vida en el siglo XXI, que les permitan desarrollar su presente y futuro.

El acto contó con la participación del ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer; la representante de UNICEF Argentina, Ana de Mendoza; la especialista de Educación de UNICEF, Cora Steinberg; el gerente de Operaciones de UNICEF, Edgar Donoso Paz; y el coordinador de Program.AR de Fundación Sadosky, Fernando Schapachnik. Además estuvieron presentes secretarios de Estado y directores de escuelas secundarias que implementan el Proyecto PLANEA, docentes, alumnos y comunidad en general.

El gobernador, Juan Manzur, ha puesto la educación en la prioridad de los tucumanos, con estándares internacionales. Estas son las escuelas PLANEA y lo hacemos con la institución global más importante en el cuidado de los niños y jóvenes. Esto representa 16 millones de pesos que UNICEF va a invertir en las escuelas secundarias. Esto es posible por el perfil internacional que le da el gobernador a la provincia y con el orgullo local. También construir con los pies en la calle”, dijo Lichtmajer.

Cora Steimberg explicó que “PLANEA es la iniciativa que desarrollamos junto al equipo técnico del Ministerio de Educación para generar nuevas formas de enseñar y aprender y nuevas formas de estar en la escuela para garantizar bienestar a estudiantes y docentes. También formas de aprender que puedan poner en el centro del aprendizaje de todos esos saberes, competencias y aprendizajes que los chicos y las chicas necesitan hoy en el siglo XXI”.

La ceremonia incluyó también la entrega de certificados que acreditan la capacitación en programación desarrollada con el apoyo de la Fundación Sadosky. Recibieron sus diplomas docentes de Tecnología de las escuelas PLANEA, docentes de Coordinación de Educación Digital, de las Secundarias Rurales mediadas por Tecnologías, como también miembros del equipo técnico territorial de la Dirección de Educación Secundaria.

El curso intensivo de programación fue dictado entre los meses de abril y junio de 2018 y fue acreditado por el programa FORMAR con una cantidad de 100 horas cátedra y su objetivo principal fue proveer de formación específica a los docentes de nivel secundario que enseñan Tecnología.

Está considerado que la enseñanza de programación constituye un aprendizaje que pone en juego capacidades que trascienden la disciplina en sí, lo cual resulta fundamental tanto para comprender el mundo actual como para producir cambios sobre él. La computación tiene profundas conexiones con la matemática, la tecnología y las ciencias en general, y su estudio permite el desarrollo de capacidades cognitivas tales como la destreza para resolver problemas, la capacidad de desarrollar el pensamiento abstracto, la habilidad para organizar ideas y la puesta en práctica del razonamiento lógico. En 2017 se inició este proyecto con 16 escuelas alcanzando a 1.000 alumnos y capacitando a 250 docentes, esperando llegar en 2020 a cerca de 30 escuelas, 5.000 alumnos y 600 docentes.

Ana de Mendoza, representante interina de UNICEF Argentina dijo: “Queremos innovar y llevar una nueva escuela a Tucumán, una nueva estrategia de aprendizaje y enseñanza donde el centro está puesto en los intereses de los chicos y de las chicas y donde tratamos de que los aprendizajes sean significativos y les sirva para insertarse en el siglo XXI. Este aprendizaje está basado en proyectos, en el trabajo en grupos, aprender descubriendo y haciendo. Nos interesa mucho darle seguimiento, sistematizar y evaluar la experiencia para luego replicar en otras escuelas de la provincia”.

Manuel Guzman, director de la Escuela Secundaria Crucero Belgrano, unas de las 16 que participa del programa, sostuvo que el programa “atiende la diversidad para garantizar la permanencia de los alumnos en las escuelas y también la metodología de enseñanza y el trabajo en el aula, con clases más prácticas y motivadoras. Los alumnos no son meros receptores de conocimientos y repetidores de lo ya estudiado sino que son productores del propio conocimiento, que les permite asociarlos con la realidad y aplicarlos en situaciones de la vida cotidiana”.

“Me parece algo sorprendente es divertido, complejo, práctico, los chicos aprenden de una nueva forma en la escuela para que puedan divertirse más porque antes los chicos de la primaria se aburrían muy fácil, no los motivaba para seguir adelante. Esta nueva forma de enseñanza les da la fuerza y la motivación justa y necesaria”, contó Lautaro sobre sus experiencia como alumno de la Escuela Secundaria Lomas de Tafí.

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